Los avances de la ciencia en general, y en neurología y optometría en particular, han puesto de manifiesto los problemas que pueden aparecer a lo largo del desarrollo infantil por causas diversas y que pueden condicionar el rendimiento intelectual y físico (es el cerebro quien controla el cuerpo y lo hace guiado principalmente por la visión), con independencia del potencial real del individuo.

Por ello es muy desacertado y peligroso “etiquetar” prematuramente a los niños que presentan problemas de aprendizaje o desarrollo como niños incapaces o con falta de interés y de esfuerzo. En efecto, un niño con un problema visual no detectado puede disponer de un potencial normal o alto y, sin embargo, tener problemas con la lectura, la ortografía y las matemáticas. Como consecuencia de eso, un niño brillante puede tener baja autoestima y sentirse “estúpido” y frustrado. Para compensarlo puede pasar horas luchando por completar sus tareas escolares, sin éxito suficiente.

En el pasado todos estos niños estaban condicionados de por vida a no desarrollar su potencial real y, en muchos casos, a vivir frustrados. Hoy en día, sabemos que muchos de estos problemas de aprendizaje tienen su origen en un problema visual que puede solucionarse.

 

“Nos dijeron que nuestro hijo tenía una visión del 100%, por lo que pensábamos que su problema no era de visión”. 

Esta es una frase típica de padres cuando acuden por primera vez a una consulta de optometría comportamental.

 

Para detectar estos problemas es necesario hacer un examen visual completo que incluya pruebas acomodativas, binoculares y perceptuales, tanto en visión lejana como visión próxima (que es donde se realiza la mayor parte del trabajo de lecto-escritura y de aprendizaje).

Pero no debemos pensar que los niños nos van a dar los indicios del problema previamente. Los niños con problemas de visión no suelen manifestar sus síntomas; sencillamente piensan que todo el mundo ve igual que ellos. Estos síntomas incluyen:

- Visión borrosa

- Visión doble

- Dificultades de enfoque

- Movimiento de las letras al leer, aparecen y desaparecen, etc.

Si estos u otros síntomas están presentes, es enormemente difícil aprender a leer, comprender lo que se lee, y más aún memorizarlo. La solución no es dedicar a ello el doble de tiempo, sino actuar en la raíz del problema. Numerosos estudios recientes indican que 1 de cada 4 niños y 7 de cada 10 delincuentes juveniles tienen problemas de visión que les impiden el desarrollo de sus capacidades y alcanzar éxito.

 

¿POR QUÉ SON TAN FRECUENTES ESTOS PROBLEMAS?

La razón hay que buscarla sobre todo en los cambios de hábitos sociales y en el efecto de éstos sobre el desarrollo infantil. Estos cambios han sido tan profundos y tan rápidos que el cuerpo humano no ha tenido tiempo de adaptarse a las nuevas situaciones. Así, en los últimos 30 años los juegos que estimulan el desarrollo de habilidades visuales han sido reemplazados por actividades visuales pasivas como ver la televisión o jugar con el ordenador o consola.

En España, un niño invierte un promedio de 6240 horas viendo la televisión antes de entrar en primaria.

Si el sistema visual no se ha desarrollado adecuadamente en los primeros 5 años de vida, no podrá responder exitosamente a las demandas crecientes de lectura y escritura que se le irán exigiendo desde los primeros niveles de escuela primaria. En estos casos es cuestión de tiempo que aparezca el fracaso escolar.

 

HAY SOLUCIÓN

Un problema en el desarrollo visual se puede diagnosticar y tratar en los años previos a la escuela primaria, normalizando el sistema y dejando al niño preparado para sus retos de aprendizaje. Para conseguirlo puede ser necesario el uso de lentes correctoras convencionales, lentes correctoras especiales o, con fecuencia, terapia visual.

  

ACUDIR AL PROFESIONAL ADECUADO

Es fundamental acudir a un profesional especializado, ya que no todos los exámenes visuales están relacionados con el aprendizaje. En un examen relacionado con el aprendizaje se evalúa la salud ocular, agudeza visual y la necesidad de corregir con gafas, pero también otros aspectos fundamentales:

- Control de movimientos de los ojos

- Coordinación de los ojos

- Capacidad de enfoque

- Capacidad de cambiar el enfoque cerca-lejos

- Percepción de estereopsis (profundidad)

- Integración visuo-motora

- Memoria visual

- Percepción de formas

PREVENCIÓN

 Observe a su hijo, y los signos que puedan indicar posibles problemas de visión. Al menor indicio, es muy recomendable realizar un examen completo relacionado con el aprendizaje. Por otro lado, aunque no perciba ningún indicio, de forma preventiva es muy conveniente realizar un examen visual rutinario no más tarde de los 4 años, donde podamos adelantarnos a la aparición de problemas con posterioridad.

 

POSIBLES PROBLEMAS DE VISIÓN EN NIÑOS:

- Problemas refractivos (miopía, hipermetropía, astigmatismo)

- Disfunciones acomodativas

- Disfunciones binoculares no estrábicas

- Disfunciones oculomotoras

- Disfunciones perceptuales

- Estrabismo

- Ambliopía

 

SÍNTOMAS TÍPICOS PROVOCADOS POR UN PROBLEMA DE VISION

PRINCIPALES CLAVES:

• Ojos rojos, irritados

• Movimientos extraños de los ojos

• Desviación de uno o ambos ojos

• Parpadeo o guiño excesivo

• Visión borrosa o doble

• Dolor de cabeza o mareos, especialmente después de leer

• Tendencia a inclinar la cabeza al leer

• Cerrar o tapar uno de los ojos al leer

INDICIOS EN NIÑOS:

• Evita las tareas en cerca (lectura, escritura, dibujo, etc.)

• Omite, añade o repite letras y palabras

• Baja comprensión lectora

• Invierte letras o números

• Confunde palabras que son similares

• Mala letra

• Se acerca mucho a los libros

• Torpe en los deportes

COMPORTAMIENTOS TIPICOS EN NIÑOS CON PROBLEMA VISUAL:

• Baja autoestima

• Listo en todo menos en el colegio

• Se irrita fácilmente/ agresividad

• Atención poco duradera

• Frustración, tensión, cansancio frecuentes